Se hace complicado comenzar por la primera y mayor pregunta que se ha hecho y se hace el ser humano. Empezamos, por lo tanto, por un misterio tal como preguntarnos como empezó todo. Si no sabemos cómo empezó ni por qué empezó, más dificil será indicar el para qué.
Dimensiones del Universo.
1. El origen de la Tierra
Según la hipótesis más aceptada por los cosmólogos, el Universo se originó hace 15.000 millones de años, como consecuencia de una gran explosión conocida como Big Bang, seguida de una expansión que aún dura en la actualidad.
El
Sistema Solar y con él nuestro planeta se formó hace unos 4.600 millones de años debido a un proceso de construcción gravitatoria de una nebulosa.
La Tierra es un pequeño cuerpo celeste sin luz propia, que pertenece a un grupo de nueve planetas que giran alrededor de una estrella de mediana magnitud a la que llamamos Sol.
Entre las características más destacadas de nuestro planeta merecen citarse:
Presentar un satélite de gran tamaño en relación con el de la Tierra.
El 75% de su superficie está cubierta de agua.
Tiene un potente campo magnético.
Está poblada por una gran cantidad de sistemas complejos, los organismos, que se reproducen y que toman la energía y la materia que necesitan del medio y que se han adaptado a vivir en todos los ambientes del planeta.
Presenta dos envolturas fluidas: La atmósfera y la hidrósfera.
La mayor parte de la masa de la Tierra corresponde a la parte sólida formada fundamentalmente por rocas en las que predominan los minerales del grupo de los silicatos y por elementos metálicos, principalmente el hierro.
La Tierra está formada por varias capas. Las investigaciones sobre el interior de la Tierra se han centrado en dos aspectos:
En la composición de los materiales que forman las distintas capas del Planeta.
En el comportamiento mecánico de dichos materiales (elasticidad, plasticidad, permeabilidad...)
Por eso se distinguen dos tipos de modelos que son:
El modelo estático (estudia la composición de los materiales)
El modelo dinámico (estudia el comportamiento mecánico de los materiales)
2. Las tierras emergidas
En el pasado se creía que los continentes eran tierras muy antiguas y estables que apenas habían cambiado desde el origen del planeta. Actualmente la visión es totalmente distinta. Desde comienzos del siglo XX (1912) se ha producido un giro total en las investigaciones gracias a un científico (meteorólogo) alemán llamado Alfred Wegener que expuso la teoría de la
deriva continental en la que afirmaba que los continentes actuales estuvieron unidos hace 200 millones de años en un supercontinente llamado Pangea. Pensaba Wegener que los continentes estaban encima de una capa plástica y que se movían a la deriva, alejándose o acercándose unos respecto de otros. Las pruebas que presenta son:
Las mediciones que se habían hecho, a principios del siglo XIX, de las distancias que separaban a Groenlandia de Europa, habían variado en un siglo en 1 km y medio. También había variaciones entre París y Washington que se alejaban y entre California y China que se acercaban.
Wegener observó que existían muchos fósiles de organismos idénticos en lugares como Sudamérica, África, India y Australia. Esta probaba que en algún momento debieron estar unidos.
Observó también una gran coincidencia entre las formas de la costa de los continentes, sobre todo entre Sudamérica y África.
También coinciden, si unimos todos los continentes, las rocas, cadenas montañosas y cronología que formarían un cinturón casi continuo.
Descubrió que existían zonas en la Tierra cuyos climas actuales no coincidían con los que tuvieron en el pasado. Por ejemplo hay lugares en la actualidad que tienen clima tropical y en el pasado, hace 300 millones de años, estaban cubiertos de hielo. Esto prueba o al menos hace suponer que los continentes se localizaban en una latitud distinta a la que ocupan en la actualidad.
Wegener no pudo explicar el mecanismo responsable del movimiento de los continentes. Aunque algunos de sus argumentos eran erróneos, sentó las bases de una nueva línea de investigación que llevó en los años 1968-70 a la aparición de una nueva teoría llamada "tectónica de placas". Según esta teoría la litosfera está dividida en fragmentos llamados "placas" que se desplazan por la capa inmediatamente inferior que es la Astenosfera, formada por materiales más plásticos que las placas. Las placas se desplazan lentamente como un bloque rígido a velocidad muy lenta (entre 1 y 20 cm al año). Las placas no sólo están formadas por la corteza terrestre pues incluye una parte del manto superior. Este conjunto es la litosfera y constituye una unidad de unos 70 a 150 km de espesor.
La litosfera está dividida en numerosas placas. Las más grandes son:
- La Africana
- La Euroasiática
- La Indoaustraliana
- La Norteamericana
- La Sudamericana
- La Pacífica
- La Antártida
Existen otras placas de tipo mediano y son:
- La del Caribe
- Nazca
- Islas Filipinas
- Cocos
- Islas Kuriles
- Scotia
- Arábiga
La tectónica de placas
Entre todas estas se sitúan numerosas microplacas (o subplacas) de pequeña extensión pero importantes para explicar fenómenos geológicos a escala regional. Por ejemplo:
La microplaca o subplaca Ibérica, la Adriática...
Como consecuencia del movimiento de las placas litosféricas se producen los siguientes resultados:
Compresión de los materiales
Distensión de los materiales
Fricción de los materiales
Estos esfuerzos se manifiestan en la superficie terrestre con la formación de diversas estructuras geológicas como por ejemplo:
Cordilleras, pliegues, fallas...y también la aparición de fenómenos como el vulcanismo, los terremotos, maremotos...Por lo tanto la formación de relieves está directamente relacionada con la tectónica de placas. Los movimientos que se producen en la corteza como consecuencia de las colisiones entre placas y que pueden formar relieve (montañas...), se llaman "movimientos orogénicos" u orogenias.