domingo, 19 de octubre de 2014

5. Las grandes unidades morfoestructurales de la Península Ibérica.

5.1 La Meseta

Mapa de las unidades morfoestructurales de España.
La Meseta es una llanura elevada situada a unos  600-800 metros de altitud. Se formó en la era primaria por la erosión de un antiguo Macizo Hespérico, surgido en la orogénesis herciniana.  En la era terciaria la Meseta fue deformada y destruida  en gran parte durante la orogénesis alpina, de modo que dentro de ella pueden diferenciarse tres unidades: el antiguo zócalo paleozoico, las sierras interiores y las cuencas sedimentarias interiores.
1. El antiguo zócalo paleozoico solo aflora hoy al oeste peninsular (penillanuras zamorano-salmantina y extremeña). Aquí la erosión ha eliminado los materiales terciarios que recubrían el zócalo, dejando al descubierto los materiales silíceos primarios: granito, pizarra y cuarcita.
El relieve está constituido por penillanuras  o superficies de erosión muy suavemente onduladas.  Las modeladas sobre granito son más llanas (norte de Salamanca) que las modeladas sobre pizarra (sur de Salamanca y Extremadura). Las penillanuras están accidentadas por montes isla, o relieves residuales constituidos por rocas más resistentes, como los formados sobre las cuarcitas que salpican la penillanura extremeña. En la zona de contacto de las penillanuras  con las cuencas  sedimentarias de la Meseta los ríos crean profundas gargantas (arribes, tajos) al encajarse sobre los materiales duros de las penillanuras.

 2.  Las sierras interiores de la Meseta son el Sistema Central y los Montes de Toledo. Se formaron en la era terciaria por el levantamiento de algunos bloques del zócalo de la Meseta como resultado de la orogénesis alpina. Ambos son de roquedo primario (granito, pizarra, neis) y tienen formas redondeadas y cumbres aplanadas, puesto que son superficies de erosión levantadas.
  • El Sistema Central es más alto y divide la Meseta por la mitad. Sus sierras más destacadas son Somosierra, Guadarrama, Gredos, Peña de Francia y Gata. 
  • Los Montes de Toledo son de menor altura y dividen en dos la submeseta sur, separando las cuencas del Tajo y del Guadiana. Su sierra más importante es la de Guadalupe. 
3. Las cuencas sedimentarias interiores de la Meseta son las de las submeseta norte y sur. Se formaron en la era terciaria por el hundimiento de bloques del zócalo de la Meseta como resultado de la orogénesis alpina. Las cuencas constituyeron, primero, lagos. Luego, se rellenaron con materiales terciarios, dispuestos horizontalmente en estratos blandos en la parte inferior (arcillas, arenas, yesos y margas) y duros en la parte superior (calizas). El resultado fue un relieve de páramos, campiñas y cuestas. 
  • Los páramos son superficies estructurales planas y elevadas formadas por los estratos duros calizos. En ellos la erosión fluvial ha labrado valles en U qe los cortan y los separan en mesas  más pequeñas. Los páramos se localizan en la zona norte y este de la cuenca de la submeseta  norte y en la zona este de la submeseta sur (La Alcarria, Mesa de Ocaña y La Mancha). 
  • Las campiñas son llanuras bajas suavemente onduladas recorridas por ríos. Se forman donde los páramos han sido erosionados y afloran las arcillas y margas de los niveles inferiores. En ellas son frecuentes los cerros testigo u oteros, relieves residuales coronados por las calizas de los páramos. Las campiñas más destacadas son las recorridas  por los ríos Duero, Tajo y Guadiana. 
  • Las cuestas son zonas inclinadas entre páramos y campiñas.

martes, 14 de octubre de 2014

4. El roquedo y los tipos de relieve.

En la Península tenemos tres grandes áreas con diferente tipo de roquedo: silícea, caliza y arcillosa. Difieren en su tipo de dureza, desde la más dura, la silícea a la más maleable, la arcillosa. Existe una cuarta zona, el área volcánica, pero esta se circunscribe a las Islas Canarias.
El roquedo peninsular.
4.1 El área silícea

El área silícea está compuesta por rocas antiguas de la era precámbrica y primaria (4000-600 millones de años). 
Se localiza mayoritariamente en el oeste peninsular y presenta ramificaciones  hacia la parte occidental de la cordillera Cantábrica, el Sistema Central, los Montes de Toledo y Sierra Morena. También en otras zonas donde quedan restos de macizos antiguos (Pirineos, sectores del Sistema Ibérico y la cordillera Costero-Catalana y de la cordillera Penibética). 
La roca predominante de este área es el granito, una roca, cristalina y rígida que se altera de diversas formas:
  • Alteración química y en profundidad por el agua: Sus cristales se descomponen y se transforma en arenas pardoamarillentas.
  • Alteración a partir de diaclasas o fracturas de la roca:
  1. En áreas de alta montaña el agua se filtra por las fracturas de las rocas y, al helarse, aumenta de volumen  y las rompe. El resultado es la formación de crestas agudas, escarpadas y dentadas (galayos) y de canchales o acumulaciones de fragmentos a los pies de las montañas.  
  2. En zonas menos elevadas las formas dependen de la disposición de las fracturas. Si las diaclasas son paralelas a la superficie, el granito se descama y origina un paisaje suave de formas onduladas llamadas domos.  Si las diaclasas son perpendiculares se forman bolas. Estas pueden quedar amontonadas una sobre otra formando berrocales. En ellos son típicos los tores (apilamientos de bolas) y las rocas caballeras (bolas situadas en equilibrio sobre una de sus superficies menores). Otras veces las bolas se disponen caprichosamente en las laderas, constituyendo un caos granítico.  

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Paisaje de rocas caballeras en Capadocia (Turquía)

4.2 El área caliza

El área caliza está integrada por rocas de la era secundaria plegadas en la era terciaria.
Su localización forma una Z invertida que se extiende por los Prepirineos, los Montes Vascos, el sector oriental de la cordillera Cantábrica, el Sistema Ibérico, parte de la cordillera Costero-Catalana y al cordillera Subbética.
La roca predominante de esta área es la caliza, una roca dura que se fractura formando grietas o diaclasas  y que se disuelve fácilmente con el agua. La roca caliza posee grandes cantidades acumuladas durante millones de años de evolución de CO2. Da lugar a un relieve complejo, el relieve cárstico, cuyas formas  características son las siguientes.
  1.  Los lapiaces o lenares son surcos o cavidades separados por tabiques más o menos agudos. Los surcos se forman por las aguas de escorrentía sobre las vertientes (lapiaz de vertiente) o sobre superficies llanas con fisuras (lapiaz en mesa).  Las cavidades se forman en lugares donde existen pequeñas oquedades en las que se almacena el agua (mar de piedra o lapiaz alveolar).
  2. Las gargantas, foces u hoces son valles estrechos y profundos, enmarcados por vertientes  abruptas, causados por los ríos.
  3. Los poljés son depresiones alargadas de fondo horizontal enmarcadas por vertientes abruptas. Están recorridos total o parcialmente por corrientes de agua, que desaparecen súbitamente por sumideros o pozos (pónors) y continúan circulando subterráneamente. El poljé puede inundarse  de forma temporal o permanente (transformándose en un lago) se se eleva el nivel de las aguas subterráneas, o si el agua recibida  en superficie  es más de la que puede infiltrarse  por las grietas o pozos. 
  4. Las dolinas  o torcas son grandes cavidades formadas en los lugares donde el agua se estanca. Pueden tener formas diversas (circulares o de embudo) y unirse con otras vecinas, formando cavidades de trazado complicado denominadas uvalas. 
     
4.3. El área arcillosa

El área arcillosa está integrada por rocas sedimentarias de las eras terciaria (68-1,7 millones de   años) y cuaternaria (1,7 millones de años-actualidad). 
Se localiza en las cuencas de las submesetas norte y sur, en las depresiones del Ebro y del Guadalquivir, en áreas hundidas y en las llanuras costeras mediterráneas.La roca predominante en esta área es la arcilla, caracterizada por su escasa resistencia. Da lugar a un relieve básicamente horizontal, ya que los terrenos donde se depositó no han sufrido plegamientos posteriores. Su rápida erosión, debida a la blandura de los materiales, genera dos tipos de relieve:
    En las zonas donde alternan largos períodos secos y calurosos con otros de lluvias cortas y torrenciales, y no existe la protección vegetal (SE peninsular y zona central del valle del Ebro), el agua de arroyada desgasta intensamente las vertientes. 
    En ellas se forman cárcavas o surcos estrechos y profundos  separados por aristas, que crean una topografía abrupta similar a una montaña en miniatura. Su amplio desarrollo sobre una zona origina un paisaje peculiar llamado "badlands".  
Paisaje arcilloso del desierto de Tabernas. Almería.



4.4. El relieve causado por la erosión diferencial                        

  1. Cuando los estratos son  horizontales y alternativamente duros y blandos, los ríos abren valles que separan amplias plataformas, llamadas páramos, mesas, planas o alcarrias. Los páramos tienen una cima horizontal, formada por el estrato duro y flancos cóncavos coincidiendo con el estrato blando inferior. Los flancos se erosionan más rápidamente, de modo que los páramos se reducen y acaban convirtiéndose en cerros testigo o colinas de techo horizontal y en antecerros cuando desaparece el estrato duro superior. Paralelamente, se ensancha el espacio que separa los páramos, donde se forman llanuras suavemente onduladas o campiñas  sobre los materiales blandos.  Este tipo de relieve puede observarse  en las cuencas sedimentarias meseteñas y en las depresiones del Ebro y del Guadalquivir. 
  2. Cuando los estratos están suavemente inclinados y alternan materiales duros y blandos se forman cuestas. En ellas se distinguen un dorso o reverso, constituido por el estrato duro inclinado, y un frente con una cornisa de fuerte pendiente, formada por la capa dura, y una parte inferior cóncava en la capa blanda, donde la erosión es más rápida. El retroceso de las cuestas por la erosión da lugar también a cerros testigo y antecerros. 
  3. Cuando los estratos están plegados  y formados por materiales alternativamente duros y blandos, originan los relieves apalachense y jurásico. 
  • El relieve apalachense se forma sobre un relieve montañoso herciniano, arrasado y aplanado por la erosión, que experimenta un posterior levantamientos que reactiva la erosión. Esta actúa de forma diferencial y crea un relieve formado por la alternancia de crestas y valles. Las crestas, formadas en los estratos duros, son sierras largas, paralelas entre sí y de altitud similar y se encuentran separadas por valles abiertos por la erosión en los materiales blandos. Ejemplos de este relieve se encuentran en la parte occidental de la cordillera Cantábrica, en los Montes de Toledo y en Sierra Morena. 
 
  • El relieve jurásico se forma en las cordilleras jóvenes. Está constituido por una alternancia de pliegues convexos (anticlinales) y cóncavos (sinclinales). En los anticlinales la erosión del agua crea valles perpendiculares a la cumbre (cluses) y valles paralelos a la cumbre (valles anticlinales o combes). Una vez que la erosión perfora así el estrato duro de los anticlinales, el vaciamiento es rápido, y se convierten en valles entre los cuales quedan  levantados los antiguos valles sinclinales (sinclinal colgado), de modo que el relieve se ha invertido. La erosión del valle anticlinal sacará a la superficie el anticlinal del estrato inferior (anticlinal exhumado) y el ciclo se reiniciará. Ejemplos de este relieve se encuentran en el Sistema Ibérico, en la parte oriental de la cordillera Cantábrica, en los Pirineos y en las cordilleras Béticas.
     
    Sinclinal colgado. Pirineos.